viernes, 6 de enero de 2017

Surge ante mí una pared
de aquellas que enmudecen el alma 
un muro donde puedo azotar mi adormecida cabeza 
hasta ver surgir de la sangre derramada
algún sueño que haya derribado otros muros.
Es que soy tortuga con caparazón fosforescente
en este acto de dibujar pequeños símbolos en el agua.
Breves mensajes antes que el oleaje
los disuelva.

Tal vez sea el recuerdo 
de mi padre junto a mi madre
lo que separa la lluvia de la oscuridad
cuando el verbo relampaguear
se consume cual leño en el fogón
y las sopaipillas como un sol
chisporrotean su fuego de espiga y harina
en esta historia donde arrecia el temporal
cuando evocar la infancia es volver
a la Isla del Tesoro
o a los cómics del Príncipe Valiente.

Afuera persiste la lluvia
que siempre es lluvia
tocando con su lengua de nube el arcoíris 
en las provincias del sur.  © 



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