viernes, 29 de enero de 2016

a Gonzalo Rojas

CONVERSAMOS
despacio
aquella tarde
en Chillán
todo
lo hablado
lo pusimos
en el aire.
Había que descuerar
todo
el relámpago
a la intemperie
y ambos
sabíamos
que éramos
dos hombres
esperando
en distintos andenes
el último tren
en la inmensidad
de la noche. ©


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